Emma pasa de 100 a cero en apenas 2 horas, asumiendo que jamás puedes darnada por hecho, pues el destino es posible que te tenga reservados otros planes.
Envuelta en su pena, a sus manos llega una propuesta que no puede rehusar y que la pone nuevamente en el escenario de sus mejores recuerdos de niñez, allado de su amor de juventud y bajo el influjo de esos besos bajo la lluvia que siempre y en toda circunstancia han sido sus preferidos.
Y de esta manera, Emma, poquito a poco, se percatará de que, en ocasiones, perder lo que dabas por hecho puede ser el comienzo de la mejor versión de ti.
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