lunes, 3 de septiembre de 2018

Lionheart de Connie Mason


2002

Asedio

Desde el momento en que posó los ojos sobre el Caballero Blanco, Lionheart decidió vencerle. El Príncipe Eduardo le había ordenado tomar el Castillo Cragdon, y el esbelto y joven guerrero montado en el corcel blanco dirigía las fuerzas que lo defendían con una habilidad y atrevimiento que desafiaba su propia capacidad. Ningún hombre podía derrotar al famoso Lionheart; pronto tendría al Caballero Blanco bajo su espada y a su merced.

Satisfacción

Pero al entrar con fuerza arrolladora por el derribado rastrillo, Lionheart no encontró ni rastro de su misterioso enemigo. En cambio una hermosa doncella le aguardaba en el vestíbulo, sus ojos violetas brillando con orgullo, la cabeza alta pese a la derrota. Ahora se forjaba otra batalla, una que requería tácticas más sutiles, pero armas no menos poderosas. Ella le bañaría, se acostaría con él, la tomaría hasta que se hartara de ella. Pero incluso mientras pensaba que ganaba ventaja, su corazón fue hecho prisionero por un adversario con mucho más poder del que un simple hombre pudiera tener; el poder del amor.


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